Artículos

¿Cuestión de Enfoques?…

“Para subir al cielo se necesita una escalera grande y una chiquita” dice La Bamba, pero para defender al plástico no basta con harta labia y apenas unos cuantos pesitos

En las pasadas Perspectivas 2015 me referí al repunte en las intentonas regulatorias a los plásticos en México que se dio en 2014. Baste con decirles que en 2012 y 2013, juntos, aparecieron en nuestro país sólo 10 iniciativas legislativas en contra de los plásticos mientras que en 2014 sumaron 11, la gran mayoría (9) relacionadas con las bolsas aunque también aparecieron una sobre el envasado en PET y otra sobre los plásticos en general.

 

Todo hubiera quedado en un mero apunte informativo de no ser porque se me subió lo Vivanco cuando comenté lo que estamos haciendo para enfrentar esos retos. Dije que seguimos dependiendo de la defensa “oral”, con muchos argumentos técnicos y económicos pero con muy pocas, poquísimas acciones concretas que hablen a nuestro favor.

 

Hice énfasis en que las acciones que debieran catapultar la imagen de los plásticos y de nuestra industria han sido marginales o se han quedado en el tintero. Puse como ejemplos el compromiso para prevenir la basura marina y los programas en favor de la producción y del consumo sustentable de plásticos que podrían estar desarrollando las empresas. Ninguno de los dos es intrascendente pues derivan de compromisos adquiridos por las agrupaciones que nos representan, y en última instancia por quienes formamos parte de ellas.

 

Quizá, debido a los muchos años en los que el factor ambiental-regulatorio no fue crítico, nos acostumbramos a recurrir a la labia pensando en que esa era la mejor manera de enfrentar los intentos de algunas autoridades. Quizá así lo era en esos tiempos, los del siglo pasado pues, desde los inicios de este, las cosas cambiaron en varios sentidos.

 

Bill Carteaux, presidente y CEO de la SPI, vino a dar la puntilla en su conferencia cuando nos comentó que la SPI, otras agrupaciones del país vecino apoyadas por algunas empresas están invirtiendo más de 30 millones de dólares sólo para la defensa de las bolsas de plástico en California, y eso que el mercado californiano de bolsas apenas rebasa el 40% del mercado mexicano. ¡Omaigod! Fue entonces que me puse a hacer cuentas.

 

ECOCE, la organización creada en 2002 por la industria del PET, en particular la refresquera, empezó invirtiendo 200 millones de pesos al año para defender sus productos de un impuesto de 50 centavos por envase que los diputados querían encajarle dizque para limpiar el país de “tanta botella tirada en caminos, barrancas, ríos y vertederos”. Ese montonal de dinero lo destinó a fomentar un mercado profundo de envases de PET post-consumo, a establecer una red de acopio por todo el país, a impulsar programas de acopio en escuelas e instituciones y a comunicarse con la sociedad para construir una imagen del PET como algo muy reciclable.

 

A doce años de su nacimiento, esa inversión ha dado frutos por demás positivos. El año pasado recolectaron más de 430 mil toneladas de esos envases, no solo de refresco sino también de agua y otras bebidas, la capacidad de reciclaje del PET alcanzó las 208 mil toneladas anuales con inversiones superiores a los 260 millones de dólares y la tasa de recuperación se situó en el 60% de todo lo generado, colocando a México a la vanguardia mundial en este aspecto.

 

Ignoro cuál sea el actual presupuesto de ECOCE pero estoy cierto que ya no es de la magnitud que tuvo en sus primeros años y me atrevería a afirmar que todavía ronda más de un décimo de lo que fue antes, es decir, más de 20 millones de pesos al año.

 

Con la llegada de ECOCE, muchos pensamos que se resolvían los dolores de cabeza de todo el plástico. Sin embargo, no mucho tiempo después –a finales de 2008- empezamos a padecer migrañas con el advenimiento de una batahola de prohibiciones a las bolsas que, al día de hoy acumulan 64 iniciativas y campañas surgidas en 23 entidades del país y en el Congreso de la Unión, promovidas por todas las filias políticas y colores partidistas.

 

Para atender esta amenaza, una veintena de empresas fabricantes de bolsas y varios de sus proveedores de materias primas crearon en 2010 un “ecoce bolsero” llamado inboplast y decidieron invertir en la defensa de sus productos y empresas. El monto inicial fue del orden de los 3 millones de pesos anuales y con ello se lograron detener 40 iniciativas, además de impulsar otras 6 basadas en producción y consumo sustentable y empujar la modificación de 7 leyes prohibicionistas que se habían emitido antes de su creación.

 

Sin embargo, el esfuerzo fue muy disparejo pues recayó en unas cuantas empresas cuando en la industria de las bolsas de plástico hay más de 600. ¿Dónde han estado los demás? ¿Nomás milando? No se vale…

 

Y si hablamos de los demás plásticos, las cifras de los bolseros son enormes comparadas con la inversión realizada en otras instancias para defender al resto de la industria.

 

Me dirán que los casi 400 millones de pesos que invierte la SPI en California o los 200, 50 o 20 de ECOCE o los 3 de inboplast no son comparables con las inversiones que realizan otras agrupaciones que nos representan. Yo diría que sí. Me explico…

 

Si en California se invierten 400 millones de pesos para defender 100 mil toneladas de bolsas ¿Cuánto deberíamos invertir en México para defender 250 mil toneladas en los 23 estados donde se ha buscado prohibirlas?

 

En el caso de ECOCE también son válidas las comparaciones ya que el valor de la producción de refrescos y aguas purificadas es solamente del doble del valor de la producción de envases y embalajes plásticos, también en la mira de los legisladores. Por simple regla de tres, a los 20 o 50 millones de inversión anual de ECOCE deberían corresponder siquiera 10 del resto de la industria del plástico. ¿O no?

 

¿Por qué entonces no le metemos más dinero para defender al plástico? ¿De verdad queremos impulsar el acopio y el reciclaje de nuestros productos? ¿Por qué queremos arreglar las cosas con labia y saliva? ¿Por qué más del 99.5% de las empresas no le entran y se atienen a lo que hacen unas cuantas?

 

Yo no creo que sea una cuestión de escala ni de enfoques. Pienso que se trata de una cuestión de actitud y de compromiso empresarial y gremial que la grandísima mayoría no están dispuestos a asumir.

 

Saludos cordiales,

 

Eduardo de la Tijera Coeto

 

PD: Café Plastitlán está ahora en los blogs de Tecnología del Plástico. Píquenle. Allá nos vemos…
PPD: Quienes no quieran recibir las Cartas al Industrial pueden solicitar que les retire de la Lista de Correos. No hard feelings…

Leave a Comment (0) ↓