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Orlando NPE 2015 – Día 1…

No es fácil imaginar una exposición de plásticos en un lugar como Orlando, donde todo es entretenimiento, diversión, parques temáticos y atracciones turíticas, las más, dedicadas al disfrute familiar, no a los negocios

Mi última visita a la NPE fue hace nueve años. Todavía se organizaba en Chicago y después de visitarla era común encontrarse a los visitantes en bares y restaurantes de la Ciudad de los Vientos. Cuando cambiaron la sede a Orlando me pregunté si la había convertido en un evento para la familia del plástico donde se podría combinar los recorridos por largos pasillos de las salas de exhibición con escapadas a Epcot o al Mundo Mágico de Disney. Todavía no se si así es porque apenas llegué esta tarde y, como siempre, el trámite migratorio y de aduanas tomó más de la mitad del tiempo de vuelo.
El avión olía a plástico por la cantidad de gente que venía a la exposición. La inmensa mayoría son proveedores de materia prima y sólo un transformador venía en el vuelo. Eso me permitió saber qué proveedores tienen mejores márgenes pues venían en clase Premier mientras que los menos rentables ocupaban asientos en clase turista. Una buena manera de hacer inteligencia de mercados ¿Verdad?
Después de instalarme en mi hotel, checar el correo y dejar lista la ropa para mañana, salí a caminar con la idea de que después del ejercicio iría a un buen restaurante a cenar -temprano como aquí se estila. ¡Omaigod! Todo estaba lleno, hasta en los lugares menos atractivos había que apuntarse y los tiempos de espera no bajaban de la media hora y en algunos llegaban hasta la hora y media. Haciéndome de paciencia seguí buscando dónde calmar la solitaria que ya me reclamaba la atendiera como si fuese famulla esperando su semana a punto de salir en su día de descanso.
Sin querer queriendo encontré un Walgreens, un tipo de farmacia a lo bestia donde se vende de todo -excepto perecederos- y entré en busca de un tente-en-pie para llevármelo al hotel. Bobeando entre los anaqueles encontré la góndola de los panes y cuál sería mi sorpresa que entre los “whole wheat” había pan blanco del osito que todos conocemos. El morbo me ganó y empecé a revisar el empaque en busca del circulito que dice “empaque degradable”. Nada, nada de lo que tenia impreso hacía referencia a que la bolsa se fuese a degradar -como lo dicen los empaques que conocemos en Mexicalpán de las Tunas. Es más, sólo encontré el triángulo que todos conocemos con el número 4, es decir, polietileno de baja densidad.
Ante esto, me dije a mí mismo: Mimismo ¿Será que a los empaques del producto de exportación no le ponen esa leyenda por temor a que los multe la FTC? ¿Será que no tienen aditivos como los del producto venido en México? ¿Será que los del producto que compramos nosotros tampoco contienen aditivo pero de todas formas nos dicen que son degradables? ¿Será que en “Los Estéis” camina derechita y en México se agacha y se va de lado, querido amigo?
Conste que estoy hablando de una empresa ejemplar para muchos por sus acciones para el cuidado del medio ambiente, una a la que muchos la consideran una Empresa Socialmente Responsable, esa que ganó un premio al empaque estelar justamente porque dicho empaque era degradable, esa misma que uno de los proveedores de aditivos degradantes la refiere como vanguardista en el uso de sus productos…
El hambre hizo que mis lucubraciones cesaran cuando vi un Olive Garden no tan lleno y me apresuré a conseguir una mesa para cenar -aunque fuera- puritita verdura con un poquitín de pan.

 

En fin, ya bien cenado y en mi hotel me regresaron las dudas pero como aquí son dos horas más tarde que allá, prefiero que ustedes saquen sus conclusiones. Mañana será otro día…

 

Saludos cordiales,

 

Eduardo de la Tijera Coeto

 

PD: Café Plastitlán está ahora en los blogs de Tecnología del Plástico. Píquenle. Allá nos vemos…
PPD: Quienes no quieran recibir las Cartas al Industrial pueden solicitar que les retire de la Lista de Correos. No hard feelings…

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