Bolsas plásticas oxodegradables

Bolsas plásticas oxodegradables

En fechas recientes, han tratado de vendernos las bolsas plásticas oxodegradables como la mejor opción para el medio ambiente. Sin embargo, la realidad ha probado ser diferente. Distintos estudios sobre este tipo de materiales han demostrado que su supuesta degradación nunca es completa.

¿Qué son?

Primero que nada, es necesario explicar qué es un plástico oxodegradable. Se trata del PET que conocemos, pero se le agrega entre 2 y 4 % de TDPA (Totally Degradable Polymer Additives). Esto significa que puede incluir iones de metales pesados en su composición. En teoría, gracias a estos aditivos, las bolsas oxodegradables se desintegran y reincorporan al medio ambiente.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que tal reincorporación no sucede. Las bolsas se desintegran en un par de años y se vuelven invisibles al ojo humano. No obstante, permanecen en el entorno natural en forma de microplásticos. 

¿Son la solución? 

Presentar a este tipo de bolsas como una solución es incorrecto. Esto sólo promueve el consumo y descarte de las bolsas de plástico, y no resuelve la situación de fondo, que es el uso sin conciencia de nuestros recursos.

Además, si la finalidad del producto es la incineración, que sean bolsas plásticas oxodegradables es irrelevante. Y si el destino es el reciclaje, la oxodegradabilidad representa una desventaja, pues generaría materiales menos resistentes y durables.

Por ello, en Inboplast abogamos por la implementación de modelos de Economía Circular. La solución al problema no puede ser el consumo sin límites de nuestros recursos. Por ello, reciclamos 22,000 toneladas de plástico al mes, mismas que reutilizamos para fabricar nuestras bolsas de plástico. De esta manera, reintegramos nuestros productos a la cadena de uso, y evitamos que se conviertan en contaminación.

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