#PLANETAOPLASTICO: AMBOS SON POSIBLES

#PLANETAOPLASTICO: AMBOS SON POSIBLES

Queridos National Geographic y ONU Medio Ambiente, gracias por su labor en pro del planeta y la naturaleza, sabemos que para salvaguardar la Tierra es vital la presencia de más personas y organizaciones (como ustedes) que se sumen a la lucha en contra de la contaminación.

No obstante, como asociación, tememos que el flujo de la desinformación siga incrementando mediante el lanzamiento excesivo de mensajes que incitan al odio e ignorancia en contra del plástico y su uso. Nosotros en Inboplast somos un conjunto de 35 socios que reciclamos diariamente 700 toneladas de plástico, lo que se traduce en 140, 000, 000 bolsas de este material, las cuales no solo se limitan al de nuestro ramo (la bolsas para uso comercial) sino al de diversos sectores, como las de uso doméstico.

 

 

Hemos leído que han apoyado la iniciativa por parte de la Unión Europea a prohibir el desarrollo de plásticos de un solo uso, no obstante la pregunta radica sobre qué tipos de productos entran en esta clasificación, por nuestra parte, son únicamente los de uso clínico, los cuales sabemos que por higiene y salud son sumamente desechables; sin embargo, los demás artículos no lo son, aunque erróneamente se nos ha enseñado que sí.

Si como sociedad entendiéramos que existe más de un uso para el plástico, así como acrecentar una cultura del reciclaje en donde todos formáramos parte a través de una red de responsabilidad compartida, la realidad de la Tierra sería sumamente diferente.

 

 

El plástico fue creado a fin de salvaguardar los recursos naturales de nuestro planeta, así como de la fauna que la habita, siendo un ejemplo claro en cómo este material impidió la continua caza de elefantes para la extracción de sus colmillos, a fin de dar como resultado a la creación de bolas de billar, y la lista continua, recordemos que anteriormente nuestros cubiertos, vestimenta, calzado y demás artículos para nuestra sobrevivencia estaban hechos de materiales animales y vegetales, cuya manufactura estaba dañando enormemente a la Tierra.

Notamos que como medida para disminuir la contaminación, así como en apoyo a la causa por un planeta sin menos plástico, han decidido sustituir la envoltura de sus ediciones por papel reciclado, lo cual es una acción sumamente considerable; no obstante, ¿por qué no utilizar plástico reciclado en sus ediciones, lo cual fomentaría a la reducción y reutilización de este material?

El plástico ya es parte de nuestro mundo, y ese es un hecho, evitar su producción es ignorar el problema principal: ¿Qué hacer con el que ya se tiene? Seguimos restringiendo su uso, fomentando así, a que el mismo discurso continúe: El plástico es desechable; impidiendo un cambio en los procesos mentales de nuestra sociedad a fin de generar una solución en beneficio para nuestro medio ambiente.

Los océanos no están contaminados por un suceso extraordinario, sino por nuestra negligencia como especie, que en lugar de unirse para generar estrategias en pro de nuestro ecosistema, ésta aún sigue buscando un culpable, puesto que es más fácil echarle la culpa a alguien, y seguir así, con el mismo estilo de vida; no obstante, cuando te das cuenta de que tú también eres parte del resultado (tanto positivo, como negativo), la pasividad se hace a un lado, fomentándose así una sociedad colaborativa que comparte la responsabilidad.

 

 

Creer que al prohibir la bolsas plásticas se reducirá la polución, es no estar enterado de la situación mundial, países como Canadá y Australia, han notado un incremento en la producción y uso de bolsas de basura tras la prohibición de las de tipo comercial en sus territorios, las cuales poseen un mayor gramaje y densidad, representando una mayor contaminación ambiental debido al tipo de proceso que se lleva a cabo para su elaboración.

Este tipo de resultados no son más que la consecuencia de querer buscar soluciones rápidas que nos mantengan enajenados de la problemática, respecto a su forma de uso y falta de reciclaje. Desafortunadamente México no es la excepción, la cual ha contado con numerosas propuestas de Leyes, siendo la de Querétaro la más famosa, en donde se ha restringido la distribución de bolsas de tipo comercial en establecimientos de esta índole, siendo esta una “solución” que más que brindar una resolución al problema solo genera mayores limitantes y no ataca la cuestión de la falta de reciclaje, así como fomenta el discurso desinformativo sobre el plástico como un producto desechable.

Así mismo, Chile se ha unido a este tipo de medida, solo que a un nivel más extremista, prohibiendo completamente la distribución de las bolsas plásticas en cualquier tipo de negocio comercial, siendo esta su forma de remediar el flujo continuo de desechos plásticos en sus costas, lo cual es una alternativa, si bien noble, pero débil para atacar el problema de raíz, ya que se está descuidando el factor más importante para proponer y generar una solución efectiva, siendo éste, la sociedad misma.

Por otro lado, tenemos también el caso de Kenia, quien en el 2017 se sumó a la lista de países que banean el uso y distribución de las bolsas de plástico en su territorio, donde cualquier persona que venda, fabrique o lleve bolsas de plástico podrá sufrir multas de hasta 38.000 dólares o penas de prisión de hasta cuatro años, siendo esta una solución agresiva para una sociedad cuyos miembros sobreviven con menos de 80 dólares al mes.

Si bien dicha medida ha logrado ver resultados favorables en contra de los desechos plásticos, esta misma perspectiva positiva no puede ser compartida en el ramo comercial, ya que se estima que dicha prohibición ha afectado el 80% de la empresas, donde aproximadamente 100,000 personas han perdido sus empleos. De acuerdo a Samuel Matonda de la Asociación de Fabricantes Keniatas: «La situación económica del país se ha visto sacudida por esta medida. En algunas zonas, los comercios se encuentran en la cuerda floja».

México, Chile, Kenia y los demás países que busquen enfrentar la situación del plástico en nuestro mundo, deben de entender que se podrá castigar a la sociedad, pero si ésta no está presente dentro del cambio, nunca llegará a existir una transformación genuina en pro del medio ambiente, seguiremos parchando el conflicto y sin darnos cuenta que la problemática continúa.

Alemania es un ejemplo claro de cómo a través de la inclusión de la sociedad en las medidas de protección hacia el medio ambiente se puede lograr un verdadero cambio, este país es el principal productor de plástico dentro de la Unión Europea, y el segundo que más recicla con una tasa del 62%, según los últimos datos difundidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA),  estando debajo de Austria por tan solo un punto. Esto nos enseña que solo a través de un trabajo en conjunto e inclusivo con los consumidores finales, es que podremos ir solventando y generando una salida definitiva al conflicto del plástico en nuestro planeta.

Les invitamos a reflexionar sobre esta realidad que nos agobia, así como de unirse al diálogo para poder así, brindar resultados positivos para el mundo y para nuestra sociedad, puesto que sabemos que compartimos un mismo objetivo, proteger nuestro planeta. 

Bibliografía

http://theconversation.com/in-banning-plastic-bags-we-need-to-make-sure-were-not-creating-new-problems-81253

https://www.theepochtimes.com/the-pros-and-cons-of-banning-plastic-bags-critics-weigh-in_2447359.html

http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/08/29/59a548ace5fdea3d218b4664.html 

https://www.eldiario.es/theguardian/prohibicion-bolsas-plastico-Kenia-funcionando_0_765374264.html

https://www.elobservador.com.uy/reciclaje-alemania-n986673

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