Prohibir el plástico es una mala idea

Prohibir el plástico es una mala idea

Prohibir el plástico es una mala idea. Cualquiera pensaría que no es así. Que prohibir el material sería una solución a los problemas que causa. Pero, después de analizar las condiciones del mundo, la verdad es diferente. Debemos de plantearnos la siguiente pregunta: si el plástico estuviera prohibido en todo el mundo, ¿qué lo sustituiría? 

La verdad es que, al ritmo que los humanos consumen, no hay otro material capaz de satisfacer la demanda. Si de pronto el plástico desapareciera, los recursos del planeta se verían seriamente comprometidos. Por ejemplo, tendríamos que extraer más minerales, a su vez, ello incrementaría la emisión de gases tóxicos por los procesos de extracción. 

De igual forma, tendríamos que talar más árboles; porque, ¿si sabes de qué están hechas las bolsas de papel que todo mundo quiere usar? No habría programa de reforestación capaz de satisfacer la demanda. Además, tendríamos que considerar el problema del agua. Los procesos de fabricación de papel y la extracción de metales, requieren cantidades mucho mayores a la del plástico (Ruiz, 2009). Sin mencionar que ese líquido no puede ser reutilizado después.

Es necesario enfatizar que, al hablar del plástico, hablamos también de Economía Circular. El plástico es fácil de reciclar. Su proceso de fabricación está optimizado, por lo que requiere muy pocos recursos. Sin olvidar que se trata de un material que nos ayuda a que la vida sea más sencilla.

Esas son sólo algunas razones por las que prohibir el plástico es mala idea. Para descubrir más razones, visita nuestra sección de blogs

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