Tu vida sin plástico

Tu vida sin plástico

Mucho se ha dicho acerca de que como sociedad usamos en exceso el plástico. Desde que nos despertamos en la mañana estamos rodeados de objetos de este material y en varios esfuerzos por reducir su uso se ha propuesto cambiar por objetos de otros materiales, ejemplos son cepillos de dientes de madera, envases de vidrio para shampoos o ropa sin nylon.

El asunto se va complicando cuando tratamos de sustituir artículos como celulares o computadoras, pues muchos de sus componentes internos y los cables que los alimentan de energía tienen un revestimiento plástico, ya que es uno de los mejores aislantes por sus características: el plástico es liviano, resistente, flexible, soporta mejor los golpes, los cambios de temperatura, el contacto con ácidos y la oxidación.

Respecto a los alimentos, los empaques plásticos se han utilizado porque son más livianos, resistentes y porque alargan la vida de los productos, haciendo posible su llegada a sitios inaccesibles o facilitando su transporte al reducir costos por su bajo peso en relación a otros materiales. Al ser un material inerte, el plástico impide la entrada de microorganismos o del mismo oxígeno lo que ayuda a su conservación y sirve para mantener fríos o calientes los alimentos por sus propiedades térmicas.

Aunque decidiéramos obviar esto, tendríamos que ignorar también todos los avances medicinales que se llevaron a cabo durante el siglo XX gracias a la invención del plástico, pues ayudó enormemente a la creación de los bancos de sangre y sus transfusiones, a la popularización de las vacunas o a la realización de muchas cirugías que antes eran imposibles. Guantes, jeringas, tubos y prótesis han salvado y mejorado vidas de millones de personas alrededor del mundo.

Tomando en cuenta apenas este resumen de sus aplicaciones, ¿podríamos realmente imaginarnos la vida moderna sin plástico? Si buscamos ser congruentes, quizás no estaríamos vivos sin el plástico ni podrías estar leyendo estas palabras. No buscamos ser fatalistas ni regañar, buscamos darle al plástico su justo valor y hacer conciencia de que su prohibición no solo no sería factible sino hasta contraproducente; además, queremos encontrar medidas para su reutilización, tal y como la exigencia de que cada vez sean más los productos plásticos que sean de materiales reciclados.

El plástico es un pilar en nuestra vida moderna y estamos seguros de que la respuesta al bienestar del planeta es tener mayores controles al momento de hacernos cargo de lo que consumimos.

 

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