Piensa global, consume local

Piensa global, consume local

Todo lo que hacemos repercute en el mundo. Esta es una verdad indiscutible en la que no solemos pensar demasiado. Tal vez porque el impacto que nuestras acciones generan a gran escala no es visible de inmediato, o porque no vemos las consecuencias en nuestro entorno. Es un poco como la frase que dice “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tempestad en Nueva York”.

Por eso, es necesario mantener un enfoque global en nuestras vidas. Sí, formamos parte de pequeños núcleos, pero también somos parte de una gran comunidad mundial, y es responsabilidad de todos y cada uno de los humanos del planeta velar por su bienestar.

 

 

Al consumir local, no sólo ayudas a los comerciantes de tu localidad, sino que también contribuyes a la salvaguarda de nuestros recursos naturales. ¡Imagina cuánta gasolina y derivados del petróleo se ahorran cuando las bolsas de plástico que utilizas fueron fabricadas en tu localidad y no importadas desde el otro lado del mundo! Lo mismo aplica para todos los productos que utilizas en tu día a día.

 

 

Además, los pequeños empresarios dependen de cada compra para subsistir y salir adelante, y al consumir sus productos, ayudamos a crear una comunidad más fuerte. A su vez, esto se traduce en entornos globales que funcionan mejor para todos sus integrantes, y en última instancia, en un planeta mejor para vivir.

Así que ya sabes. Antes de comprar, pregúntate de dónde vienen los productos que consumes, e intenta que la gran mayoría venga de los empresarios y productores de tu localidad.

 

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